🌴 Zanzibar : 5 días de arena blanca, especias y aventuras que nos devuelven al relax y el vínculo de familia
Del 1 al 5 de septiembre de 2025 nos escapamos a un pequeño paraíso llamado Zanzibar. Spoiler: volvimos con arena hasta en el alma (y en la maleta también).
Después de nuestro safari por el Serengueti, Ngorongoro y recorrer en coche parte de la península de Tanzania y de alguna que otra intranquilidad, las islas representaban un refugio de paz para aquellos que así lo quisieran.
Nos alojamos en pleno corazón de Stone Town, en el Maru Maru Hotel, que no solo está súper bien situado, sino que además se convirtió en nuestro “campamento base” perfecto para explorar la ciudad sin perder la calma… demasiado.
Tiene unas habitaciones espectaculares con camas enormes y una piscina en la terraza superior que es un refugio después de la calor que hemos pasado los días anteriores en la ciudad.
🏝️ Día 1: Primer contacto con Stone Town (y con el paraíso)
Nada más llegar, nos lanzamos a descubrir Stone Town, ese laberinto de callejuelas donde siempre parece que vas a acabar encontrando algo curioso… o un gato durmiendo.
La ciudad de Stone Town es Patrimonio Mundial de la Unesco y su importancia tanto histórico - cultural, como su enfoque turístico se dejan ver desde el primer momento.
Calles estrechas, bazares por todos lados y arquitectura sensacional. Su mezcla de culturas suajili, árabe, india y europea dan un aspecto encantador.
Visitamos la famosa Freddie Mercury House Museum, que para nuestro peque fue un “¿quién es este señor?” y para nosotros un momento nostálgico musical.
Arena blanca, agua tibia y esa sensación de “vale, esto es demasiado bonito para ser real”.
Cenita en el restaurante Ocean Steak House, conuna terrraza increible y un lugar recomendado tanto para una cena como para tomar algo por la tarde mientras ves a los locales haciendo saltos y piruetas en la arena.
🐢 Día 2: Prisión Island y la playa que dice “te quiero”
Excursión con Civitatis a Prison Island, donde conocimos a las famosas tortugas gigantes (sí, gigantes de verdad, no versión exagerada de internet).
Tiene varios nombres para referirse a ella, todos ellos con mucha lógica:
- Isla Prisión (a finales del s XIX se construyó un complejo penitenciario, aunque nunca se usó para albergar criminales),
- Changu (nombre oficial en suajili),
- Isla de la Cuarentena (la prisión se usó como centro de aislamiento para posibles pacientes de fiebre amarilla a inicios del siglo XX),
- Isla de las Tortugas (por la impresionante colonia actual de tortugas gigantes de Aldabra, traidas desde las islas Seychelles).
⛵ Día 3: Safari Blue, marisco y el baobab eterno
Nos embarcamos en el famoso Safari Blue, una excursión que parece sacada de una película.
Contratamos la excursión directamente con Ramos, que había sido nuestro guía el día anterior y que nos había gustado su trato y explicaciones.
Surcar la impresionante bahía de Menai y poder hacer snorkel con el peque, fué una experiencia de aquellas que disfrutas y que también te llevas en la mochila de recuerdos de tu vida.
Además de peces, pudimos ver estrellas de mar. No soy amante de tocarlas o de sacarlas del agua y es algo que no se debería hacer NUNCA, pero nuestro guía decidió cogerla y pasarla por las manos de todos los turistas y explicarle que no lo deberiamos hacer fue misión imposible.
Visitamos el bosque de manglares y pudimos parar y darnos un nuevo baño en estas calmadas aguas. un ecosistema del todo diferente que te rodea.
Navegamos hasta Kwale Island, donde descubrimos el baobab más antiguo de la zona, ese árbol que parece guardar mil historias dentro.
El jueves lo dedicamos a perdernos entre aromas en el mercado de especias de Stone Town. Canela, clavo, vainilla… nuestro hijo decía que todo olía a “galleta gigante”, y no le faltaba razón.
Nos encanta poder callejear, pararnos, ir sin ritmo o destino y simplemente dsifrutar de la calma.
Decidimos comer en nuestro hotel. La azotea y su piscina nos brindan la calma que hoy queremos y luego por la tarde nos espera el espectáculo de los saltadores.
⛴️ Día 5: Despedida con sabor a “volveremos”
Último día y ferry rumbo a Dar es Salaam. Mirando el mar desde la cubierta, con el viento salado en la cara, hicimos el clásico pacto familiar de viaje: “aquí tenemos que volver”.
Y sí, Zanzibar nos dejó exactamente eso: ganas de repetir.
💛 Epílogo viajero
Zanzibar con niños es una mezcla perfecta de aventura suave, playas de ensueño, cultura y pequeños momentos que se quedan grandes en la memoria.
Y si algo aprendimos es que, cuando un lugar se llama Nakupenda (“te quiero”), probablemente no es casualidad.
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