Praga en enero : nieve y familia
Viajar a Praga en enero es aceptar el frío y abrazar la magia. La ciudad nos acoge con un manto blanco, los tejados parecen sacados de un cuento y cada paseo se vuelve más silencioso y también con mayor necesidad de cautela por evitar una caida. Nos vamos matrimonio y peque de 8 años a ver a mi sobrino Rubén, que ya casi se está haciendo un autóctono después de los meses de Erasmus que lleva en la ciudad. Praga nos espera en su versión más invernal.