Cuando hablo con alguien sobre mi experiencia en el Camino de Santiago, me cuesta mucho saber transmitir lo que siento cada vez que voy. Siempre encuentro una gran diferencia entre hablar con alguien que ha ido, a cuando lo hago con una persona que me pide consejos para ir. Podría optar ahora por no mirar de concluir aquí nada ya que en cada etapa descrita, os he explicado aquello que más me llamó la atención....pero no sería una narración completa. Creo que va a ser como un cuadro impresionista, lleno de pinceladas individuales que en principio parecen solitarias y que luego forman un conjunto armónico. Primera pincelada: los paisajes que vas encontrando. Estar en contacto con la naturaleza de una forma tan lenta, ver al horizonte los tejados de unas casas a los que vas viendo crecer conforme te vas acercando. Pasar por verdes prados, fijarte como el viento los mueve asemejando un mar verde que medio te hipnotiza. El viento, como el agua, siempre me ha traído una sensación ...