30 de agosto de 2015

Roadtrip de Barcelona a Croacia: Día 15 Korcula

Hoy nos espera un día bien relajado. Decidimos coger un taxi-boat e irnos a la isla de Badja, la más grande del archipiélago de Skoji.


Es decir, nos vamos de una tranquila isla como es Korcula, a pasar el día a una isla todavía más tranquila....casi desierta.

El trayecto es de pocos minutos, y ya permite ir disfrutando de las vistas de la población de Korcula donde luego a la vuelta pararemos para quedarnos a pasar la tarde.


Tiene una superficie de 0,97 km2 y por tanto se puede recorrer andando sin ningún problema. Está absolutamente deshabitada, sólo se accede a ella por mar y se va para disfrutar de sus playas, hacer algo de senderismo o como parada para algunos barcos privados que recorren la zona.


Una vez llegamos a la isla, vemos el único edificio que nos encontramos con un singular edificio. Un monasterio franciscano. Allí hay también un pequeño bar y si no recuerdo mal también hacen comidas....no nos fijamos mucho puesto que íbamos equipadas para alejarnos a un rincón perdido.


La idea era buscar la playa FKK, pero después de caminar un rato y ver que la isla estaba desierta, y además no tener muy claro si la playa en cuestión iba a estar señalizada, decidimos montarnos nuestro propio chiringuito FKK allí mismo.


Hay un agradable paseo que bordea toda la isla, nosotras no lo hicimos puesto que íbamos decididas a pasar la mañana tumbadas y poco más....y así fue. De vez en cuando pasaba algún barco, o alguna persona con kayak que rodeaba la isla, pero poco más.


Por la tarde, ya de vuelta y mientras esperábamos a coger el taxi-boat, nos hizo gracias descubrir los ciervos en mitad de la playa. Había varios y estaban absolutamente acostumbrados a la presencia de personas. En mi caso, es la segunda vez que veo ciervos en mitad de la playa, la primera fue en las playas de Miyahima en Japón, un viaje donde no sólo eso me llamó la atención.


El barco de vuelta nos deja en el puerto de la localidad, si volvemos al camping será difícil estar aquí con la luz del día. Así que volvemos a callejear, esta vez con luz.



None sube a la Catedral de San Marcos mientras yo decido esperar sentada al sol de la plaza, no tengo ganas de nuevos vértigos.



El resto de la tarde lo dedicamos a perdernos por las estrechas calles, mirar las antiguas fachadas góticas y renacentistas, asomar al mar que bordea a todo el pueblo.



Volvemos al camping y una vez nos hemos quitado la sal y cambiado, nos vamos con la furgo a recorrer la zona de viñedos. El paisaje es espectacular, ver las viñas casi bañadas por el mar; el contraste del verde, el azul y el ocre de la tierra.....una maravilla.


Nos decidimos por una de las viñas para visitarlas y probamos algunos de sus vinos blancos y tintos. Conforme avanzaba la cata, también lo hacían las risas y la confianza con el curioso propietario del chiringo: el "catastrof" y su más templado hermano. Nos invitaron a volver al siguiente año donde nos indicaba, iban a tener una muy buena añada de vinos tintos.


Nos despedimos para volver a nuestra cena, será la última de la isla puesto que al día siguiente nos vamos ya hacia Dubrovnik.


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